¿Está tu empresa preparada para convertirse en franquicia?

No todas las empresas reúnen las características pertinentes para expandirse a través de una red de franquicias. Sin embargo, algunas sí lo están y no lo saben. Hay algunos puntos que conviene analizar si queremos que nuestra compañía pueda empezar a extenderse a través de este sistema.

Un punto esencial es que tu empresa ya esté dando beneficios, que sea exitosa. No tiene sentido expandirse a través de franquicias cuando aún no has validado tu modelo de negocio. Muchos emprendedores, además, no estarían dispuestos a invertir en un negocio cuando los números no están claros.

Pero, más allá de eso, lo importante es que tu empresa pueda hacer un estudio de viabilidad y trazar un plan que permita replicar su negocio en otras zonas geográficas ya sean locales, regionales, nacionales o internacionales.

Acumular algunos años de experiencia también es importante para que a los propietarios de la compañía les haya dado tiempo a analizar todos los pros y los contras, de modo que puedan transmitir a los potenciales franquiciados un saber hacer basado en los hechos y la experiencia.

Una empresa también debe tener claros cuáles son sus objetivos para los próximos años, de modo que se pueda expandir de manera inteligente y con vistas a maximizar beneficios.

La solución en muchos casos pasa por utilizar los servicios de una consultoría especializada en el mundo de la franquicia, ya que muchos empresarios desconocen de qué forma pueden empezar a expandirse a través de este modelo.

Analizar todos los puntos del contrato y comprobar que todo concuerda con la estrategia de la compañía le permitirá expandirse durante los próximos años, haciendo que su red de franquiciados disfrute de los beneficios de trabajar con una marca ya consolidada.

¿Cuándo tener más de una franquicia a tu cargo?

Existen empresarios que acaban convirtiéndose en verdaderos maestros de la franquicia. Después de iniciar una franquicia con una compañía y comprobar que les va bien, aprovechan para invertir en otra enseña. Poco a poco, van construyendo un pequeño imperio de franquicias famosas que empieza a reportarle jugosos beneficios.

Evidentemente, no es posible conseguir esto cuando el emprendedor tiene que estar al frente de la franquicia e, incluso, realizar una jornada laboral a tiempo completo, desempeñando algún cargo de supervisor o jefe que le obligue a estar presente allí.

Por contra, ha de ser un tipo de inversor o emprendedor cuya principal fuente de ingresos no es la franquicia que está emprendiendo y pueda permitirse poner a una persona de confianza al frente de su negocio para dirigirlo.

Algunas personas no aspiran a convertirse en este tipo de inversor ya que, o bien no tienen suficiente capital como para delegar la dirección de su franquicia en otra persona, o bien no saben delegar tareas debido a la falta de confianza en la capacidad de terceras personas para llevar su negocio.

Sin embargo, el buen empresario sabe que es imprescindible delegar funciones para ganar dinero. Tampoco debe existir un grado de desconfianza tan alto ya que hablamos de un negocio validado en el mercado, con unos estándares que permiten obtener unos márgenes de rentabilidad.

En este sentido, la franquicia es el tipo de negocio ideal para aquel emprendedor que no quiere situarse al frente de la dirección de su propio negocio, sino gestionar varias franquicias a la vez. Una de las posibles fórmulas es esperar a que una de las franquicias esté produciendo beneficios y empezar a ahorrar para reinvertirlos en otra nueva.

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