El éxito de las franquicias de perfume de marca blanca

Si hay un sector en auge en el negocio de las franquicias ese es el de los perfumes. Recientemente, llegaba la noticia, sin ir más lejos, que la cadena ‘La Botica de los Perfumes’ abría una nueva tienda en Móstoles (Avd. de la Constitución, 8) bajo esta modalidad.

Pero no es la única ya que lo cierto es que en los últimos tiempos este tipo de negocios está experimentando un proceso de expansión a tener en cuenta si queréis entrar en el tema de las franquicias.

Existen muchas y diferentes opciones puesto que cada día son más las cadenas de perfumes que deciden expandir su modelo de negocio a lo largo y ancho del territorio español a través de esta modalidad de franquicia.

Por ello, ante tanta oferta, es importante seleccionar con un buen criterio de seguridad, experiencia y rentabilidad de la enseña franquiciadora.

Para valorar la pertenencia en una red hay puntos que debes estudiar cuidadosamente.

El primero de ellos es valorar la trayectoria de la cadena de perfumes en cuestión; los usuarios suelen ser fieles a su tienda habitual y si apareces tú bajo el nombre de la cadena en cuestión no tendrán problemas en comprar en tu establecimiento. Por este motivo, aunque a veces las empresas más grandes ponen requisitos más altos, lo cierto es que la capacidad de retorno de la inversión es mucho más alta y rápida.

Otra cuestión a tener en cuenta es que exista una zona de exclusividad que nos permita mantener una buena cuota de público objetivo para la explotación de nuestra tienda.

Aunque este es un aspecto que desde la franquicia debe estar cuidadosamente estudiado; tú como franquiciado debes tenerlo muy presente y supervisarlo.

Si tienes dudas sobre la adecuación de la zona de exclusividad y las condiciones de éxito de la enseña siempre puedes acudir a expertos independientes en franquicia para que te asesoren sobre estas cuestiones.

La necesidad de formación continua en las franquicias

Es imprescindible realizar una formación continuada en la franquicia para así garantizar la continuidad de la propia marca de prestigio.

En algunas ocasiones, esta formación continuada viene determinada en el contrato de franquicia, en el cual se detallan todos los medios necesarios para que el franquiciado desarrolle su negocio y, en la mayoría de los casos, esta formación se recoge en los manuales operativos.

Una de las razones por la que es conveniente mantener una formación continua es consecuencia de la constante evolución y complejidad del mercado actual. Así como corregir errores operacionales o implantar mejoras en la tecnología, nuevos productos u otras novedades adaptadas al mercado.

Esto implica que sea necesaria una adaptación continua a los clientes y sus necesidades.

Además, el franquiciador tiene la obligación de mantener una vigilancia continua de la calidad de los procedimientos de sus franquiciados para asegurar que se mantiene el prestigio y el desarrollo de la marca en la prestación de sus servicios o venta de sus productos.

Las acciones de formación son una fantástica manera de revisar el modo de trabajo y la percepción de las directrices estipuladas por el franquiciador en determinadas situaciones y ante posibles imprevistos.

Por todo esto, es conveniente mantener una formación continua en todas las áreas de la empresa y aprovechar estas jornadas como una herramienta de motivación para los miembros de la red.

La formación continua podrá impartirse por el propio personal de la enseña o por empresas externas.

Para impartirla se pueden usar diversos medios, como pueden ser, los tradicionales cursos de formación, seminarios, convenciones, publicaciones de manuales operativos, o la formación a distancia a través de la red, o incluso jornadas de asistencia al franquiciado en su al centro de trabajo o desplazando a este a centros del franquiciador.

Todos estos medios hacen posible que franquiciador y franquiciado tengan una colaboración estrecha y continua para mantener un beneficio económico entre ambas partes.

Estas acciones de formación suelen financiarse de modo general con los royalties cobrados por la central aunque ocasionalmente puede establecerse un pago específico en relación a ciertas acciones formativas individuales y de carácter extraordinario.

Descubre cómo son los nuevos emprendedores en franquicia

Actualmente, el autoempleo está en auge y parece ser una de las soluciones más viables en los tiempos que corren. A falta de una salida laboral en empresas, los emprendedores se decantan por incorporarse a una red de franquicias, y montar así su primer negocio.

Actualmente el 65% de los nuevos establecimiento en franquicias que se abren hoy en día son de autoempleo y de entre 40 y 90 mil euros de inversión.

El objetivo es conseguir crear un negocio propio y generar así trabajo. Dentro del sector de los emprendedores podemos encontrar diversos perfiles que los clasifican según sus preferencias, estilo de vida, edad… Lo importante, es que hay modelos de franquicias adecuadas a cada uno de ellos, lo cual está aumentando la popularidad de estas y el hecho de ser una buena oportunidad de negocio.

La gran parte de los emprendedores tiene entre 27 y 45 años de edad y aspiran a  montar su primer negocio. Este perfil de emprendedor es inicial. Sus conocimientos son básicos y buscan un modelo de negocio adaptado a sus necesidades y con una inversión inicial lo más ajustada posible, entre 20 y 40 mil euros. Las franquicias que más prefieren son tipo yogurtería, ocio, alimentación, viajes y turismo, retail...

Las mujeres de entre 30 y 45 años componen otro de los perfiles más destacados. Por lo general son personas sin trabajo, que encuentran en el autoempleo una oportunidad de llevar un sueldo más al hogar.

Por otro lado, va aumentando el perfil de exejecutivos que, al perder su trabajo, buscan nuevas oportunidades de negocio. La peculiaridad de ellos es que no se limitan a la búsqueda de autoempleo, sino que también aspiran a generar una fuente de inversión y beneficios. Es por ello que se inclinan más por los modelos master de franquicias. Más complejos y que necesitan mayor inversión y, especialmente, capacidad de gestión.

En lo más alto de la escala de los perfiles de emprendedores encontramos al inversor. Ha de disponer de unos recursos económicos amplios que buscan en las franquicias la posibilidad de inversiones a medio y largo plazo. Sus preferidas son las franquicias de restauración y retail. La necesidad de esa fuerte inversión hace que sea uno de los perfiles más minoritarios.

El extranjero parece ser una oportunidad para muchas personas que en nuestro país no encuentran lo que buscan. Por eso, el perfil de expansión internacional ha aumentado. Su objetivo, por lo general es lograr la expansión internacional de una marca española, llevando el modelo de negocio en cuestión a otros países.

Franquiciadores

El franquiciador es aquella persona física o jurídica que desarrolla y gestiona un modelo de negocio sobre un determinado producto o servicio, que busca la expansión del mismo a través de concesiones a los inversores –franquiciados-  sobre el derecho de operar bajo su marca y modelos organizativos y operativos.

Por tanto, la figura del franquiciador es la encargada de comenzar el desarrollo de una fórmula original y que haya obtenido una acogida positiva por parte de los consumidores; con el objetivo de conseguir esta expansión en base a la estrategia ya definida en su modelo de negocio y experimentada durante un tiempo representativo.

El objetivo principal es la expansión del negocio, mediante una ocupación rápida del mercado sin la necesidad de aportar recursos propios; haciendo uso de los recursos de infraestructura y económicos de una figura ajena.

Esta fórmula otorga una mayor rentabilización de las inversiones, la mejora en los canales de distribución y un notorio aumento de la imagen de marca, a la vez que los costes de marketing y publicidad se optimizan con la figura de los franquiciados.

El espíritu emprendedor del empresario debe valorar, antes de dar el paso hacia la fórmula de franquicia, una serie de aspectos que debe cumplir su negocio:

•   Contar con un sistema empresarial concreto, de éxito, con capacidad de crecimiento y de fácil trasmisión.

•   Saber transmitir los valores de experiencia, conocimiento, formación, cultura y esencia corporativa, agrupados en el know how de la franquicia.

•  Disponer de una estructura empresarial que pueda cumplir su función de soporte ante el franquiciado, bien con recursos propios o externalizados. Esto incluye infraestructuras, capacidad financiera y solvencia profesional.

•   La actividad no debe basarse en una demanda temporal, sino que debe centrarse en un mercado continuo y con posibilidad de desarrollo expansivo.

•  La existencia de un contrato, soporte informativo y un plan económico financiero es fundamental a la hora de asistir, trasladar la información y formación a los franquiciados. Para ello, es recomendable recurrir a Abogados y Consultores Expertos en Franquicia e independientes a la empresa.


Como todo proceso empresarial, esta fórmula de negocio conlleva una serie de ventajas e inconvenientes que deberá asumir el franquiciador a la hora de franquiciar.


Ventajas

•   Reducción de gastos de personal y control.

•   Puesta en marcha de economías de escala en todos los niveles estructurales.

•   Apertura de nuevos mercados, con un ágil desarrollo de la actividad empresarial.

•   Disminución de los riesgos económicos financieros.

•   Recepción de ideas, propuestas y conocimientos sin coste alguno, creando sinergias.

•   Ruptura de las barreras económicas y de recursos humanos, asociadas tradicionalmente a los procesos de crecimiento y desarrollo empresarial.

•   Difusión de la imagen de marca, creciendo su nivel de notoriedad y asentando una sólida presencia.


Inconvenientes

•   Complejidad comunicativa entre distintos puntos de venta.

•   Menor beneficio por unidad, aunque en conjunto aumenta cuanto mayor sea el volumen de venta.

•   Complicaciones a la hora de ejercer el control local de cada unidad de negocio franquiciada.

•   Dificultad de transmisión y cumplimiento del saber hacer, requiere una alta implicación por ambas partes, franquiciador y franquiciado.

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