¿Cómo realizar la formación continuada del franquiciado?

La formación continuada es aquella que se realiza a lo largo de toda la relación contractual. Con ella se traslada al franquiciado las nuevas informaciones, capacidades, innovaciones en los productos o servicios, o renovadas formas de trabajo que la central ha desarrollado y ha considerado adecuadas para su cadena.

En esta formación se aprovecha también para pulir aspectos básicos que no hayan podido quedar claros en la primera fase de la formación.

En franquicia la formación cobra un papel realmente importante ya que supone el método más efectivo, además de obligatorio, de transmisión del know how.

Aporta seguridad a los nuevos franquiciados y a los veteranos, que reciben un apoyo fundamental y continuo.

Esta formación continuada se puede llevar a cabo o en los propios centros franquiciados donde se desarrolle la actividad, en un centro de la enseña destinado a la formación, o en un centro propio de la franquicia.

Expertos en consultoría de franquicias recomiendan que la mejor opción es la combinación de las tres localizaciones.

Ventajas de la formación inicial en franquicias

La obligación del franquiciador de facilitar una formación inicial a sus franquiciados antes de la apertura de la unidad franquiciada es evidente al establecerse el contrato de franquicia.

La formación inicial deberá incluir la cesión de un método empresarial propio y completo a través de la transmisión de sus elementos distintivos, un saber hacer, suministros y asistencia técnica por el cual el franquiciado pagará una prestación económica directa o indirecta, etc.

El coste que puede suponer a la central franquiciadora impartir la formación inicial, se sufraga mediante el canon de entrada, que deberá pagar el franquiciado para entrar a formar parte de la cadena, solo suele quedar a expensas del franquiciado los gastos de desplazamiento y manutención durante el tiempo de esta formación.

La formación inicial debe de ser completa y detallada, ya que los posibles franquiciados suelen ser empresarios que carecen de experiencia en el sector concreto y casi siempre  en el Know How de la enseña.

La formación, además de reportar conocimientos técnicos u operativos, debe transmitir el concepto empresarial creado por el franquiciador y su especial idiosincrasia.

Gracias a una completa formación inicial se podrá preparar el inicio de la actividad del franquiciado y beneficiar a este con los conocimientos adquiridos en años de experiencia y transmitidos ahora en unos pocos días.

Este requisito de la formación permitirá al nuevo franquiciado conocer qué debe hacer para lograr la rentabilidad prevista en su nuevo negocio.

El programa de formación se debe componer de partes teóricas y prácticas. Habitualmente, las franquicias plasman sus acciones formativas en los manuales operativos.

Los manuales operativos recogen una serie de preceptos y procedimientos en relación a la gestión y administración del negocio, la información técnica de las instalaciones, los procedimientos operativos de explotación, etc.

Estos manuales y los programas de formación permiten la cesión del saber hacer y la propia experiencia del franquiciador a sus franquiciados de un modo ordenado y sistemático.

Cada central franquiciadora establece sus propios manuales operativos, no existe un guión estándar para desarrollar éste, puesto que cada enseña tiene sus propias circunstancias.

Suele ser muy habitual en franquicia la contratación de Consultores y abogados expertos en Franquicias para la ayuda en la realización de estos manuales y en la estandarización de los procedimientos.

Para complementar la información que ofrecen los manuales operativos, una de las acciones formativas más recomendadas consiste en el desplazamiento del franquiciado a los centros pilotos para poder apreciar el modelo de organización del centro de trabajo y ponerlo en práctica en su propio centro.

Una vez abierto el centro franquiciado la formación, también se impartirá en el nuevo centro por parte del franquiciador. Esta práctica es indispensable para integrar el saber hacer de modo eficaz en el establecimiento aperturado.

Es importante señalar que el franquiciado necesitará mayor apoyo de la central franquiciadora en el momento de la apertura de su establecimiento. Ya que este es el momento en el cual se pone en práctica toda la formación inicial, y donde pueden surgir dudas operativas.

Sin duda una formación inicial de calidad aumentará las probabilidades de éxito del negocio y vinculará de modo satisfactorio al nuevo franquiciado y a su equipo con la franquicia.

Así, podemos concluir que la formación inicial es una ventaja para la red y no sólo una obligación.

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