Franquicias: 7 consejos desde Starbucks para emprendedores

Aunque estos consejos son para los negocios en general, siempre es de utilidad para quien quiere crear una franquicia saber lo que tiene que decir. Howard Behar, fundador de las cafeterías Starbucks, una popular cadena de franquicias del café multinacional con más de 40 años en el mercado, nos da las pautas para ello:

Enfócate en lo que sabes

Es decir, usa un solo sombrero. Deja que cada miembro de tu equipo se ocupe cada cual de la tarea que mejor sabe hacer. Como emprendedor, además, mantente realizando aquellas tareas que son de tu responsabilidad.

Deja que tus empleados sean independientes

Aunque en las franquicias hay unos procesos de trabajo enfocados a cumplir unos estándares de productividad, no hay que ahogar la creatividad de los empleados. Ellos tienen seguramente experiencia trabajando en un puesto similar. Saben cómo hacer la tarea mejor, más rápido y de forma más profesional. Déjales un margen de libertad para que puedan hacer su tarea bien.

Esfúerzate en lo que haces

Cuando el dueño de la franquicia pone todo su empeño y esfuerzo, incluso en aquellas tareas que parecen menos importantes, eso motiva más al equipo para trabajar en la correcta dirección.

Escucha

Los buenos jefes son aquellos que escuchan lo que tienen que decir los empleados sobre el puesto de trabajo. Permanece atento a sus ideas o a aquellas cosas que se pueden hacer mejor, así como todos los fallos de compenetración en el equipo.

Di siempre la verdad

Ir siempre con la verdad por delante, aunque la empresa no esté funcionando bien, creará un clima de confianza y seriedad necesaro que ahorrará futuros problemas.

Las personas primero

Debes aprovechar el capital humano. El emprendedor y empresario ha de ser ético con sus empleados, de modo que no se desanimen.

Di que sí

Aprende a decir que sí a las nuevas ideas y no quedarte apalancado en lo tradicional. Ten una visión que te permita estar abierto a la innovación.

Ventajas de la formación inicial en franquicias

La obligación del franquiciador de facilitar una formación inicial a sus franquiciados antes de la apertura de la unidad franquiciada es evidente al establecerse el contrato de franquicia.

La formación inicial deberá incluir la cesión de un método empresarial propio y completo a través de la transmisión de sus elementos distintivos, un saber hacer, suministros y asistencia técnica por el cual el franquiciado pagará una prestación económica directa o indirecta, etc.

El coste que puede suponer a la central franquiciadora impartir la formación inicial, se sufraga mediante el canon de entrada, que deberá pagar el franquiciado para entrar a formar parte de la cadena, solo suele quedar a expensas del franquiciado los gastos de desplazamiento y manutención durante el tiempo de esta formación.

La formación inicial debe de ser completa y detallada, ya que los posibles franquiciados suelen ser empresarios que carecen de experiencia en el sector concreto y casi siempre  en el Know How de la enseña.

La formación, además de reportar conocimientos técnicos u operativos, debe transmitir el concepto empresarial creado por el franquiciador y su especial idiosincrasia.

Gracias a una completa formación inicial se podrá preparar el inicio de la actividad del franquiciado y beneficiar a este con los conocimientos adquiridos en años de experiencia y transmitidos ahora en unos pocos días.

Este requisito de la formación permitirá al nuevo franquiciado conocer qué debe hacer para lograr la rentabilidad prevista en su nuevo negocio.

El programa de formación se debe componer de partes teóricas y prácticas. Habitualmente, las franquicias plasman sus acciones formativas en los manuales operativos.

Los manuales operativos recogen una serie de preceptos y procedimientos en relación a la gestión y administración del negocio, la información técnica de las instalaciones, los procedimientos operativos de explotación, etc.

Estos manuales y los programas de formación permiten la cesión del saber hacer y la propia experiencia del franquiciador a sus franquiciados de un modo ordenado y sistemático.

Cada central franquiciadora establece sus propios manuales operativos, no existe un guión estándar para desarrollar éste, puesto que cada enseña tiene sus propias circunstancias.

Suele ser muy habitual en franquicia la contratación de Consultores y abogados expertos en Franquicias para la ayuda en la realización de estos manuales y en la estandarización de los procedimientos.

Para complementar la información que ofrecen los manuales operativos, una de las acciones formativas más recomendadas consiste en el desplazamiento del franquiciado a los centros pilotos para poder apreciar el modelo de organización del centro de trabajo y ponerlo en práctica en su propio centro.

Una vez abierto el centro franquiciado la formación, también se impartirá en el nuevo centro por parte del franquiciador. Esta práctica es indispensable para integrar el saber hacer de modo eficaz en el establecimiento aperturado.

Es importante señalar que el franquiciado necesitará mayor apoyo de la central franquiciadora en el momento de la apertura de su establecimiento. Ya que este es el momento en el cual se pone en práctica toda la formación inicial, y donde pueden surgir dudas operativas.

Sin duda una formación inicial de calidad aumentará las probabilidades de éxito del negocio y vinculará de modo satisfactorio al nuevo franquiciado y a su equipo con la franquicia.

Así, podemos concluir que la formación inicial es una ventaja para la red y no sólo una obligación.

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